La terapia hormonal en la menopausia (THM)
Este artículo te ofrece una mirada valiosa sobre la terapia hormonal y sobre el papel que en ella juegan las hormonas bioidénticas. Repasamos sus ventajas y sus posibles riesgos y aclaramos los malentendidos que suelen rodearla.
Lilia Baron
Redactora

Aliviar los síntomas con la terapia hormonal
La menopausia es una etapa natural en la vida de una mujer, en la que la producción de las hormonas sexuales —estrógenos y progesterona— disminuye. Estos cambios hormonales pueden provocar multitud de síntomas: sofocos, trastornos del sueño, cambios de humor, piel seca y muchos otros, que hemos visto en detalle en el artículo « Entender la menopausia ». También hemos visto ya cómo las mujeres pueden « Atravesar la menopausia con ligereza », ajustando sus hábitos de vida y aumentando ciertos nutrientes.
En este artículo nos ocupamos ahora de una posibilidad de tratamiento que alivia las molestias de la menopausia: la terapia hormonal (THM).
¿Qué es la terapia hormonal de la menopausia (THM)?
La terapia hormonal es una de las formas más eficaces de aliviar los síntomas de la menopausia. Aportando estrógenos sintéticos (convencionales o bioidénticos) y, si procede, progesterona sintética (convencional o bioidéntica), se puede devolver al cuerpo a un equilibrio hormonal. Existen, eso sí, dudas sobre posibles efectos adversos y riesgos, en particular en relación con el cáncer de mama, algo que veremos con más detalle en este artículo. Pero adelantemos ya una cosa: en torno a la terapia hormonal y el cáncer de mama han surgido muchos malentendidos.
Es importante que las mujeres estén ampliamente informadas sobre las ventajas y los inconvenientes de la terapia hormonal, y también sobre las distintas posibilidades dentro de ella, para poder tomar una decisión informada junto con su médico. Quiero reunir aquí algunas informaciones importantes. Estas informaciones no sustituyen, naturalmente, a una consulta con un especialista. Ten en cuenta también que una terapia así debe ir siempre acompañada de cerca por un médico.
¿Qué son las hormonas bioidénticas?
Las hormonas bioidénticas son, sí, hormonas fabricadas por síntesis, pero que en su estructura molecular, es decir químicamente, son idénticas a las hormonas que el cuerpo humano produce de forma natural. Como son estructuralmente iguales, el cuerpo las reconoce y las procesa igual que a sus propias hormonas. Se obtienen a partir de esteroles vegetales, casi siempre de soja o de ñame.
En las terapias hormonales convencionales se emplean a menudo hormonas fabricadas por síntesis que son parecidas, pero justamente no idénticas a las hormonas naturales del cuerpo. Pueden comportarse en el cuerpo de otro modo que las idénticas. Una vez tomada la decisión de hacer una terapia hormonal, esto debería tenerse muy en cuenta al elegir el preparado.
Entre las hormonas bioidénticas más usadas están:
- el 17β-estradiol: una forma de estrógeno.
- la progesterona: un gestágeno de origen natural.
Las hormonas bioidénticas existen en distintas formas de administración:
- parches transdérmicos
- geles y cremas
- comprimidos
- óvulos o cremas vaginales
Ventajas de las hormonas bioidénticas:
- Naturalidad: como son idénticas a las hormonas del propio cuerpo, se supone que este las acepta mejor.
- Ajuste individual: en algunos casos, las hormonas bioidénticas pueden dosificarse y combinarse de forma personalizada.
- Menor riesgo de efectos adversos: algunos estudios apuntan a que las hormonas bioidénticas podrían tener menos efectos adversos que las sintéticas.
Reservas y riesgos de las hormonas bioidénticas:
- Falta de estandarización: no todas las hormonas bioidénticas están autorizadas por las autoridades sanitarias como la EMA (Agencia Europea de Medicamentos).
- Datos insuficientes: los datos científicos sobre la seguridad y la eficacia a largo plazo de las hormonas bioidénticas son limitados.
- Riesgos parecidos a los de la terapia hormonal convencional: el riesgo de cáncer de mama, ictus o trombosis puede ser similar al de la terapia convencional.
- Interacciones: las hormonas bioidénticas pueden interactuar con otros medicamentos y complementos alimenticios.
Posibles efectos adversos de las hormonas bioidénticas
Aunque las hormonas bioidénticas sean idénticas en su estructura molecular a las hormonas del propio cuerpo, pueden aun así provocar efectos adversos. Deben tomarse siempre bajo supervisión médica, para reducir los riesgos al mínimo.
Posibles efectos adversos:
- Mayor riesgo de trombosis: como en las terapias hormonales convencionales, tomar estrógenos puede aumentar el riesgo de coágulos, lo que puede llevar a trombosis, ictus o embolias pulmonares.
- Riesgo de cáncer de mama: el uso prolongado de terapias hormonales, en particular combinando estrógenos y progesterona, puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de mama.
- Enfermedades cardiovasculares: existe un riesgo potencialmente mayor de infarto o de otros eventos cardiovasculares, sobre todo en mujeres con factores de riesgo previos.
- Molestias digestivas: pueden aparecer náuseas, gases o dolor abdominal.
- Dolor de cabeza y migraña: los cambios hormonales pueden desencadenar o agravar el dolor de cabeza o la migraña.
- Cambios de humor: los cambios en el nivel hormonal pueden llevar a cambios de humor, depresión o ansiedad.
- Reacciones cutáneas: con los preparados transdérmicos, como cremas o parches, pueden aparecer irritaciones o reacciones alérgicas en el punto de aplicación.
- Aumento de peso y retención de líquidos: algunas mujeres refieren un aumento de peso o sensación de retención de líquidos.
- Tensión o dolor en el pecho: puede aparecer sensibilidad o dolor mamario.
Los malentendidos en torno a la terapia hormonal (THM)
Para entender por qué la terapia hormonal (THM) tiene tan mala fama, quiero echar la vista atrás a lo ocurrido en los años noventa. Por entonces, la Women's Health Initiative (WHI) llevó a cabo un estudio amplio, que investigaba cómo proteger a las mujeres posmenopáusicas de las enfermedades cardíacas, del cáncer de mama y de colon y de la osteoporosis. Ese estudio llevó, sin embargo, a la creencia extendida, pero falsa, de que toda forma de terapia hormonal aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares y de cáncer de mama.
El estudio constaba de dos grupos de investigación. Esos dos grupos del estudio WHI obtuvieron resultados distintos, que a menudo se malinterpretaron. En un grupo, las mujeres recibían tanto estrógenos equinos (Premarin) como un gestágeno sintético (Provera), mientras que en el otro solo se empleaban estrógenos equinos (Premarin).
Sorprendentemente, el grupo que solo tomó estrógenos no mostró ningún aumento estadísticamente significativo del riesgo de cáncer de mama. Pese a usar un medicamento más fuerte y más rico en estrógenos, la tasa de cáncer de mama se mantuvo sin cambios. En cambio, en el grupo que tomaba estrógenos y gestágeno se observó con el tiempo un ligero aumento del riesgo de cáncer de mama.
La cobertura que los medios hicieron después de los resultados, en parte errónea y mal interpretada, instaló en la comunidad médica un miedo y una desconfianza duraderos hacia la terapia hormonal, que persisten hasta hoy. Así se vinculó la terapia hormonal con un mayor riesgo de cáncer de mama, aunque el estudio no decía eso. Pero lo que una vez entra en las cabezas sale difícilmente, sobre todo cuando va unido al miedo.
Naturalmente, eso no significa que la terapia hormonal esté por ello libre de efectos adversos. Es una intervención en el cuerpo, que puede ir bien y, en casos raros, justamente no ir bien. Como en toda intervención, también aquí debería hacerse una valoración individual de riesgos y beneficios. Porque hay también mujeres para las que esta posibilidad de tratamiento no es adecuada.
Quién no debería recibir terapia hormonal en la menopausia
Ciertas condiciones de salud o ciertos riesgos excluyen el uso de una terapia hormonal o exigen una precaución especial.
La terapia hormonal no debe usarse en caso de:
- Cáncer de mama actual o pasado: la THM puede aumentar el riesgo de recidiva.
- Tumores dependientes de estrógenos conocidos o sospechados: por ejemplo un carcinoma de endometrio (mucosa uterina).
- Sangrados vaginales sin explicar: antes de empezar una THM deben aclararse las causas.
- Tromboembolias venosas activas o pasadas: entre ellas las trombosis venosas profundas y las embolias pulmonares.
- Enfermedades tromboembólicas arteriales activas o recientes: como el infarto o el ictus.
- Enfermedades hepáticas graves: el metabolismo de las hormonas puede estar alterado.
- Hipersensibilidad conocida a los principios activos de la THM: son posibles reacciones alérgicas.
- Porfiria: una enfermedad metabólica rara.
Se requiere precaución y valoración individual en caso de:
- Antecedentes familiares de cáncer de mama u otros tumores dependientes de estrógenos.
- Riesgo o presencia de enfermedades cardiovasculares: por ejemplo hipertensión o colesterol alto.
- Trastornos de la coagulación: mayor riesgo de coágulos.
- Migraña con aura: puede aumentar el riesgo de ictus.
- Diabetes: sobre todo si ya hay complicaciones vasculares.
- Endometriosis o miomas uterinos: es posible una estimulación del crecimiento dependiente de hormonas.
- Enfermedades de la vesícula biliar: el riesgo de cálculos puede aumentar.
- Epilepsia o asma: los cambios hormonales pueden influir en los síntomas.
A tener en cuenta también:
- La edad y el momento de empezar: las mujeres mayores de 60 años, o las que empiezan una THM más de 10 años después de la menopausia, tienen un riesgo mayor de ciertos efectos adversos.
- Los factores de estilo de vida: el tabaco, el sobrepeso y la falta de ejercicio pueden aumentar los riesgos.
- El embarazo: la THM está contraindicada durante el embarazo.
Si una terapia hormonal no fuera adecuada para ti, por el motivo que sea, la naturaleza guarda para nosotras muchas plantas útiles, capaces también de aliviar los síntomas de la menopausia. La información sobre las posibilidades de tratamiento con plantas en la menopausia llegará pronto en un artículo aparte.
La duración de la terapia hormonal en la menopausia
La duración de una terapia hormonal (THM) durante la menopausia varía en cada caso y depende de varios factores, entre ellos la gravedad de los síntomas, la edad de la mujer, su historial médico y sus preferencias personales. No existe una duración máxima fijada para la THM, pero se recomienda usar la dosis eficaz más baja durante el tiempo más corto necesario. Muchas mujeres recurren a la THM durante un periodo de dos a cinco años, para aliviar las molestias agudas de la menopausia como los sofocos, los trastornos del sueño y los cambios de humor.
Lecturas sobre la terapia hormonal
Si quieres profundizar aún más en el tema de la terapia hormonal y de las hormonas bioidénticas, o en la menopausia en general, puedo recomendarte estos dos libros maravillosos.
Hormoncoaching erlernen & gezielt anwenden: Wechseljahresbeschwerden lindern. Erkrankungen heilen. Alterungsprozesse aufhalten. Bioidente Hormontherapie richtig einsetzen (Marianne Krug)
y
Heilen mit bioidentischen Hormonen: Wie chronische Krankheiten und Wechseljahresbeschwerden erfolgreich behandelt werden können (Jens Keisinger, Nadja Keisinger, Petra Mayr)
Una web muy informativa sobre la menopausia, y también sobre la terapia hormonal, es wechseljahre-verstehen.de
Para terminar
La terapia hormonal (THM) puede ser un método eficaz para aliviar los variados síntomas de la menopausia y mejorar la calidad de vida de las mujeres en esta etapa. Es importante subrayar, sin embargo, que incluso las hormonas bioidénticas pueden tener efectos adversos y no son adecuadas para todas las mujeres. Una valoración individual de riesgos y beneficios es imprescindible. Ciertas condiciones de salud excluyen el uso de la THM o exigen una precaución especial.
En conjunto, la terapia hormonal, en particular con hormonas bioidénticas, puede ser para muchas mujeres un apoyo valioso en la menopausia. Un acompañamiento médico estrecho y controles regulares son para ello decisivos, para que la terapia resulte segura y eficaz.

